
El campus de la UAB marca el calendario con sus tres grandes cierres, pero los bares del Carrer de Sant Ramon o en torno al Mercat Municipal no pueden parar once días seguidos. En Cerdanyola del Vallès, la hostelería urbana necesita soluciones que encajen en su operativa diaria. Para limpiar campanas y desengrasar conductos sin interrumpir el servicio, nos adaptamos a vuestros huecos reales: trabajamos en horario nocturno o aprovechamos el día de cierre semanal.
Cuando accedes por escrito a cubiertas planas del Parc Tecnològic o coordinas la limpieza en tejados inclinados de Montflorit, el tiempo es oro. Si el conducto hace un recorrido horizontal largo por falso techo antes de subir, planificamos el paso para que la cocina abra al día siguiente con los filtros de lamas y el plenum despejados. No hay margen para errores si quieres servir el almuerzo puntual. Consulta cómo organizamos estos turnos especiales en nuestra sección de servicios.
La restauración del centro trabaja con otro calendario que el comedor de campus
Un comedor de facultad marca el ritmo a saltos. Solo se para en Navidad, Semana Santa y agosto, tres ventanas que hay que reservar con meses de antelación porque la cocina universitaria despacha miles de menús en una franja corta. En esos parones se hace todo de golpe: campanas, plenums (el espacio donde se recogen los humos antes de subir por el tubo) y conductos. El equipo entra cuando el fuego está apagado y sale cuando vuelve a encenderse.
La restauración del centro de Cerdanyola, como los locales del Carrer de Sant Ramon o del entorno del Mercat Municipal, no cierra semanas. Su descanso es un día semanal y las horas muertas entre el último servicio y el primer desayuno. Esta diferencia cambia por completo cómo presupuestamos el trabajo. Si el acceso es nocturno o en día de cierre concertado, ajustamos el precio a esa logística concreta. En Bellaterra, además, el recorrido horizontal por falso techo con varios codos exige más tiempo que una subida directa a cubierta. Consulta nuestras zonas para ver cómo abordamos cada caso.
La franja real de trabajo entre el último servicio y el primer desayuno
Cuando el último plato sale de la cocina, los fogones y las campanas siguen ardiendo. Antes de meter mano a la limpieza profunda, hay que bajar la temperatura del equipo y proteger el local para que el humo no se cuele en el comedor al día siguiente. Ese margen no es tiempo perdido: forma parte de la planificación desde el minuto uno. Si calculas solo las horas de presencia, te equivocarás con el calendario; lo que cuenta son las horas reales útiles para desmontar filtros y limpiar conductos.
En Campanix Cerdanyola del Vallès sabemos que esta ventana nocturna es estrecha. Por eso nuestros trabajos fuera del horario habitual —lunes a viernes hasta las 19:00 y sábados por la mañana— se concretan directamente con el jefe de cocina o mantenimiento. No imponemos horarios fijos sin consultar. Hablamos con vosotros para ajustar la entrada cuando el ruido molesta menos y el frío ayuda a acelerar el secado. Así, cuando abren al público, todo vuelve a su sitio.
Proteger el local para que a las siete esté listo para abrir
Antes de tocar la campana, hay que montar el local. En CAMPANIX Cerdanyola del Vallès retiramos todo el género y cubrimos con plástico los frentes de fuegos, la plancha y las superficies de trabajo. Protegemos el suelo por donde van a circular los técnicos y aislamos la zona alrededor de los registros, esas trampillas en conductos o plenums (la cámara de aire bajo la campana) que vamos a abrir para limpiar. Si esto no está bien hecho, al terminar te encuentras una cocina llena de grasa caída en sitios imposibles.
Este paso es el que decide si vuelves a tener tu equipo tal cual lo dejaste. No vale con tirar una lona encima; se trata de sellar cada hueco. Al acabar, desmontamos con el mismo cuidado: cada pieza vuelve a su sitio, sin dejar restos ni marcas. Así, cuando abres a las siete, solo ves limpieza, no una batalla perdida contra la grasa. Puedes ver cómo trabajamos en nuestras zonas de actuación.
Repartir la línea de extracción en varias noches en el centro de Cerdanyola
Cuando la línea de extracción es demasiado larga para una sola noche, como ocurre en los edificios docentes del campus de Bellaterra con sus recorridos horizontales por falso techo y múltiples codos, se divide el trabajo en tramos lógicos. Primero intervienen campana, filtros de lamas y plenum (la cámara que distribuye el aire antes de entrar al conducto), porque limpiar esta zona mejora el tiraje desde el minuto uno. Después toca el conducto por secciones, y la turbina de cubierta queda reservada para la última jornada.
Este reparto no deja la cocina coja: cada mañana, cuando el comedor vuelve a servir menús, la línea está operativa y sin olores residuales. El orden exacto y las horas de entrega de cada fase se cierran por escrito antes de empezar. Así, el equipo de limpieza sabe cuándo puede subir a la azotea y tú cuándo recuperar el acceso total al sistema, evitando sorpresas durante el servicio matinal.
Aparcar y subir el material en las calles estrechas del centro
En el centro de Cerdanyola, la logística manda. El entorno del Mercat Municipal, el Passeig de Cordelles y las calles restauradas tienen aceras cortas y zonas de carga con horario estricto. Un camión grande no cabe ni puede parar a la puerta. Por eso trabajamos con furgoneta y equipo portátil que entra por los pasos habituales sin bloquear el tráfico peatonal.
El punto exacto donde aparcar y la ruta para sacar el residuo envasado se definen durante la visita previa, no improvisándolos la misma noche. Así evitamos sorpresas con los vecinos o la policía local. En edificios como los de Bellaterra, donde el conducto horizontal en falso techo obliga a moverse con cuidado, tener claro el acceso desde la calle es tan vital como conocer el caudal de aire interior. Si tu cocina está en una de estas vías estrechas, llámanos al 690 22 09 44 para cuadrar esa inspección antes de fijar fecha.
Acordar la hora de entrega con el equipo de cocina y cumplirla
El acuerdo sobre el horario no queda en un apretón de manos. Se plasma por escrito junto al presupuesto: cuándo empezamos a trabajar y cuándo tienes la cocina lista para el siguiente servicio. Si el comedor de Bellaterra abre al mediodía, cada minuto cuenta, así que esa franja horaria es tan vinculante como el coste del desengrase. Una vez terminada la intervención, te entregamos las fotografías de antes y después de cada tramo recorrido, desde los filtros de lamas hasta el plenum interior, junto con el certificado firmado de lo realizado.
Si detectas algo que no encaja con lo pactado, volvemos. Sin excusas ni dilaciones, porque sabemos que tu equipo tiene que retomar el ritmo de producción cuanto antes. Para fijar una de esas noches de cierre o coordinar el acceso a cubierta en el Parc Tecnològic, escríbenos desde /contacto/. Cuéntanos qué tipo de campana industrial tienes y sus dimensiones; así podremos proponerte fechas viables para ese momento puntual del calendario en que podéis parar tres veces al año.